Osvaldo y el miedo

Según una leyenda muy, pero que muy antigua. En el reino de los enanos hubo un monarca que destaco por su gran valentía y buen corazón.

Se llamaba Igor y tubo un hijo en todo igual a él. Bueno, en todo no era igual, pues el pequeño príncipe era un poco miedoso.

 

Por las noches tenia pesadillas y no podía andar por los pasillos de palacio si no le acompañaba su pequeño tejón.

 

No podía evitarlo, aunque silbaba y hacia lo posible por no pensar en nada que que perturbara, incluso llamó a su tejón Miedo. Así el decía Miedo ven, vamos Miedo ven a jugar al jardín o Miedo cuanto que quiero, con esto se podía pensar que estaba todo resuelto pero no era así, cuando llegaba la noche el príncipe lo pasaba fatal, y si tenia que ir al bosque era horrible ya que todos los arbustos parecía que se le iban a comer.

 

Osvaldo que es como se llamaba nuestro príncipe, andaba muy preocupado, pues para seguir una antigua tradición de su pueblo todos los jóvenes enanos al cumplir los doce años, tenían que adentrarse en el bosque y capturar una luciérnaga azul del manantial cristalino que se encontraba detrás de la catarata arco iris. El pequeño estaba convencido de que nunca lo conseguiría. ¿Cómo iba a ir al bosque de noche y solo? Nunca conseguiría su luciérnaga seria una vergüenza para su familia.

 

El Rey no sospechaba nada y estaba ansioso por que llegará el gran día, en que su hijo se adentrara en lo más profundo del bosque. A todos contaba lo orgulloso que estaba y lo valiente que era su único hijo.

 

El príncipe estaba fatal, y fue a habla con su nona. La nona era muy anciana y muy sabia, cuando llego a su casa y le contó lo que le pasaba. Le dijo.

 

- No te preocupes mi niño, todo va ha salir bien

    - Pero Nona, no puedo hacerlo, no seré capaz de entrar en el bosque y mi padre se sentirá defraudado.

     

    Osvaldo rompió a llorar, porque el miedo es libre y cuando se pega a alguien, es muy difícil librarse de él.

    - Por tu padre no te preocupes, él ha sido un niño como tú y aunque no se acuerde, ha de saber lo que te esta pasando.

    Osvaldo al oír esto, abrió mucho los ojos y miro a su abuela con curiosidad.

    • ¿Mi padre?
    • Si hijo, pero esta es otra historia. Mira en el baúl y tráeme un saquito de color naranja que encontrarás dentro.

    El muchacho obedeció y le tendió el saquito a su Nona.

    - Ábrelo, y coge lo que encuentres dentro con tu mano izquierda El príncipe obedeció y sacó una preciosa piedra con un orificio.

    -¿Qué es? Nona, preguntó

    - Esta piedra te ayudará a superar tus temores, llévala contigo al bosque, por que es especial, y tiene el poder de asustar al miedo. El miedo resbala por el orificio y desaparece para siempre, ¡Ah!, no digas nada a nadie, este será nuestro secreto.

     

    Osvaldo estaba muy emocionado, cojiosu piedra y miro a través del agujero, todo se veía diferente, volvió a su casa, ni siquiera se dio cuenta de que se había hecho de noche.

     

    Desde ese día nuestro príncipe no volvió a sentir miedo (Bueno algunas veces, pero pocas) Cada vez que sospechaba que el miedo se acercaba cojia su piedra miraba por el orificio, y todo temor desaparecía.

     

    ¡Ah! Por cierto, consiguió su luciérnaga azul y se hizo un jovencito muy atrevido.

     

    Desde entonces las piedras con agujeros son las guardianas de los buenos sueños, ya que el miedo teme asomarse por el orificio y desaparecer para siempre.

     

    Hoy en día, se siguen utilizando esta piedras para espantar al miedo, y funcionan estupendamente, solo hay que confiar en ellas.

     

    MADRID 30 de Abril de 2005